Todos hemos sido testigos de los
sucesos ocurridos en el último clásico futbolístico de los dos equipos más
populares de Chile, al mal llamado “derby”. Más allá del resultado por todos
conocidos, hay una serie de hechos que debieran preocuparnos como sociedad. Es,
justamente, éste tipo de eventos que nos muestran la clase de sociedad que
somos: delirante.
Lamentablemente estamos enfrentando una crisis
que va más allá de instituciones políticas, religiosas y sociales. Tenemos una
crisis humana. La falta de respeto hacia los otros, la necesidad de tomarse la
justicia por las de uno, son rasgos de una sociedad enfermiza. ¿Qué nos está
faltando para poder convivir en paz?
En la contingencia política, no
es diferente a hinchas del futbol. Las pasiones por posiciones políticas, por
la manera que debe enfrentarse una elección son, a mi juicio, nefastas.
Estamos, en los últimos años, perdiendo la capacidad de interactuar con el
otro. El sistema económico con sus fortalezas y sus muchas debilidades han
hecho de nuestra sociedad una jungla en la que sólo vale competir. Hemos
perdido la capacidad de la hidalguía. Los triunfos del otro son, sencillamente,
una afrenta. No existe esa capacidad de reconocer en el otro a un buen
oponente. La mofa y el avergonzar al rival es lo usual.
En este camino, sólo basta
predecir, sin ser profeta, que el caos está cerca. Depende de cada uno de nosotros,
como seres humanos, como habitantes de éste país ser capaces de encontrar la
convivencia. Dar un salto hacia el futuro es nuestro deber. Los viejos de ahora
debemos dejar de esclavizar a los jóvenes a las viejas rencillas, a estas
alturas, casi anacrónicas dada las circunstancias actuales. Tratemos de ir a
las preguntas que sí tienen relevancia. A temas que nos involucren a todos.
Alguna vez hemos debatido qué tipo de sociedad queremos los chilenos. Siempre son
los partidos políticos los que opinan, aunque para eso están. Pero nosotros, como
individuos sociales tenemos el deber de exigir se nos escuche a través de plebiscitos
u otros mecanismos.
Habrá hidalguía entre los
ganadores y perdedores de éstas próximas elecciones municipales, o volveremos a
enterarnos de episodios tan vergonzosos como los que vimos éste fin de semana.
Ejercer el derecho cívico de elegir a autoridades, también pasa por elegir un
programa y, sobre todo, saber que para uno y otros, tanto la victoria como la
derrota es una posibilidad. Pero no podemos olvidar que tanto unos como otros
somos y seguimos siendo cuidadanos de éste país.
Hagamos de éste domingo un
ejercicio de democracia. Quizás no sea el modelo que te gusta o que anheles,
pero es el modelo que hay y, el gran triunfo es poder cambiarlo jugando su
juego. Jamás se pensó que la dictadura/gobierno de Pinochet terminaría y, sin
embrago ocurrió en el sistema menos pensado: por el voto de los ciudadanos. Dejemos
entonces, que sea ese voto el que vaya decidiendo qué queremos para nuestra comuna
y luego para nuestro país. No dejes que otros decidan por ti, sé un actor en
este proceso.
Que la hidalguía en la derrota y
la grandeza en la victoria sea el principal ingrediente una vez conocidos los
resultados. Porque al segundo siguiente, deberemos, todos, volver a nuestros
trabajos para hacer de Chile una linda y hermosa nación. Una patria justa y
democrática.
Saludos
Eduardo.
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