Han pasado ya dos días desde que
vivimos en Chile un nuevo proceso eleccionario, esta vez, respecto de las
Municipales. Esta elección estaba marcada por la incertidumbre de lo que sería una
votación de carácter voluntario. El resultado un magro 40% de los potenciales
inscritos con derecho a voto ejerció éste derecho.
Algunas reflexiones que se pueden
hacer en torno a lo que fueron los resultados serían las siguientes:
a)
el principal es la decisión de los chilenos de
no participar. Ésta es una señal que la política no está presente en la vida de
las personas. No me extraña. En una sociedad en que el modelo ha hecho de cada
persona un ser individual en que la base de la vida es “mi bienestar”, es
natural, en una proyección pensar que si no me afecta mayormente el tema, la desidia
es lo que primara.
b)
Otro aspecto de importancia, a mi juicio, es la
manera en cómo se comportan los medios de comunicación. Estos tratan de “informar”
lo que pasa. El punto es que informan lo
que es la farándula política. No hubo espacios de conversación seria, en el
cual los candidatos expusiesen sus puntos de vista. Aun se está votando por los
afectos del pasado y no por las coyunturas políticas y planes de desarrollo
hacia el futuro. Aun estamos hipotecados en el quiebre del 73. Deberíamos todos
hacer una reflexión en torno al Chile que queremos en 50 años más y no en
reivindicar posiciones políticas basadas en la Guerra Fría. Chile cambió y
necesita de nuevos aportes intelectuales, sociales y personales.
c)
Una jovencita que participó en éste proceso eleccionario
comentó “me parece que hay más cultura cívica en las personas de edad que en
nosotros lo jóvenes”. Muy acertada opinión. Pero, ¿quién tiene la culpa?
Sencillamente los distintos gobiernos y parte, desde mi óptica, por haber
sacado un ramo fundamental en la malla curricular de enseñanza: educación cívica.
Esto es distinto a ser patriota. Por favor no mezclemos conceptos. Educación Cívica
es comprometerse con el estado de Chile y sus instituciones. Aún cuando éstas,
hoy por hoy, estén desprestigiadas. Cómo hacemos que cambie todo. La respuesta
es una: participando. Creo que nadie quiere una revolución armada para cambiar
el sistema. La dictadura nos dejo ese ejemplo. Por ello, debemos desde una institucionalidad mediocre participar, elegir los que promueven ese cambio y, de ser así,
exigirles sus compromisos como sociedad.
d)
Todos somos parte de Chile. Cada Alcalde y Concejal
elegido cuenta con la representación que le dieron los que les eligieron. EL
resto, debe sólo acatar lo que una minoría (40%) ha decidido. Si te parece eso
justo o no, a nadie le importa porque quien no votó decidió entregarle a ese
pequeño grupo su voluntad.
e)
Esperemos por el bien de todos que cada uno
aprenda la lección. Todos han ejercido su derecho. Eso es Genial. Pero también deben
asumir sus responsabilidades. Un dato y un mito que se cayó. Quienes más se
abstuvieron fueron los sectores acomodados. Una lectura que se viene a la
mente, es que esos sectores no necesitan de elegir, sus necesidades las
resuelven por otras vías: el Lobby. Pero qué de nosotros los simples mortales
que debemos trabajar día a día no importando quién sea el nuevo Gobernante, Diputado,
Senador, Alcalde o Concejal. La única manera de cambiar las cosas es haciéndose
partícipe de éste acto. Para que cambiando las mayorías, exijamos un nuevo
orden, una nueva constitución y sobre todo, una nueva relación entre el estado
y sus ciudadanos.
En fin, se podría escribir mucho
más… pero dejo eso para quien lea y desee seguir comentando y conversando aun
más…
Saludos a todos.
Eduardo.