Por Eduardo Neira M.
Acabo de escuchar un mensaje en que justifica que la Mujer no
puede ejercer el oficio de pastor. Es interesante escuchar éste tipo de
reflexiones que, como es normal, parten por una muy mala exégesis.
Cuan penoso es ver que
hay algunos que diciéndose maestros de la palabra, la utilizan para sus propios
fines y posturas. La Biblia como palabra de Dios es una visión del mundo que,
en realidad, no está casada con ninguna postura. Quizás por ello es que hay
tantos dogmatismos que dicen fundarse en ella. Como dijo un hermeneuta, la
Biblia siempre será el campo de batalla de las interpretaciones, una para ser
ratificadas y otras para ser descalificadas.
La primera aseveración que hace éste predicador, es que Dios
hizo al hombre a su imagen y desde allí postula que el representante de Dios es
el varón. Lamentablemente la palabra que utiliza es un adjetivo que en el
hebreo es traducible por ser humano. Dios no hizo al género masculino, sino que
en la reflexión del autor en el verso 1,27 del Génesis, explicita el autor
bíblico que éste “hombre” fue creado como varón y hembra. En ello queda
implícito que la mujer es tan representante de Dios como el varón en la
tierra.
Otro elemento que no debemos olvidar, es que estamos en
presencia de un escrito dogmático. Es decir, muestra una cultura puramente
machista de oriente antiguo que es radicalmente diferente a nuestra cultura
occidental. Quizás sea por ello que en
nuestras iglesias los déspotas masculinos de poder se sientas tan protegidos
por el texto bíblico y hagan de él como palabra de Dios su bastión para ejercer
el dominio de conciencias de sus feligreses.
Volvamos al tema. En la epístola a Timoteo el autor bíblico
se siente interpelado a escribir que el que desea obispado (episkopos) buena
obra desea (1Tim 3,1) Si bien el contexto sigue siendo masculino, no podríamos
decir que la mujer, por ser creación de Dios, no desee servir a Dios desde un
obispado o pastorado. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Acaso sólo el
varón está en condiciones de ser representante de Dios. Ciertamente hay roles
que cada uno debe asumir como género, pero en nuestra cultura occidental, en
que la mujer ha ganado espacios sin dejar de ser mujer (salvo un grupo
minoritario) ellas han demostrado que están capacitadas para ejercer oficios
que pensábamos estaban radicados sólo en el género masculino. No entraré a
debatir quien lo podría hacer mejor o peor. Simplemente digo que el primer
argumento dado por este predicador para justificar el no ingreso de la mujer al
pastorado carece de fundamento desde la exégesis.
Un apunte final. Dios creo al hombre y la mujer en las mismas
condiciones. Pero no debemos olvidar que es Él quien coloca el anhelar y el
hacer por su buena voluntad como dice la Escritura. Si es Dios el creador de
ambos, y es quien provoca el llamado al oficio pastoral, pregunto ¿podría Dios
mismo no conceder el mismo derecho a desear un oficio tan especial y noble a su
creación? El tema es de interpretación siempre, pero mi respuesta a ello, en
justicia, sería que ambos, hombre y mujer tienen el mismo derecho a desear un
ministerio tan especial. Otra cosa es si este llamamiento al pastorado de un
hombre es exportable a su esposa o viceversa. Pero esta será materia de otra
reflexión.
Dios
les bendiga