miércoles, 16 de septiembre de 2015

Aborto, algo complejo.


Hoy en la madrugada (16 de septiembre de 2015) se ha aprobado en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de aborto permitido por tres causales. Sin entrar en el proyecto, deseo centrar mi comentario en quienes ha hecho de esto una causa entre dos polos: los pro-vida y los que no.
Lo primero que quiero decir es que esa visión es anómala. El Estado no puede mirar así las cosas cuando legisla. No se olvide que hay separación Iglesia y Estado y, por lo tanto, no hay en las leyes ni puede haber una mirada religiosa, cualquiera que ésta sea, para legislar. Lo segundo, es que los que hicieron uso del voto en las últimas elecciones presidenciales (incluso líderes católicos y evangélicos) votaron por la candidata de la Nueva Mayoría y, en su programa, estaba claro que se legislaría en ésta materia. Por lo mismo, deben aceptar las mayorías en el Congreso, para eso existen. Lo que pasa es que acostumbrados al binominal nunca había mayorías en el Congreso y todo debía de negociarse. Pero, les guste o no, esa no es democracia. Manda la decisión del pueblo y el pueblo que hace uso del voto. El resto que no participó, ahora debe acatar para lamento de ellos.
Un tercer elemento es la libertad de conciencia del ser humano, de la persona. Este proyecto de ley lo que hace es regular algo que es ya una realidad en Chile. Quien crea que no había aborto en Chile o vive en otra realidad o, simplemente, desea ser ciego. Al igual que la educación, quien tiene dinero puede acceder a pastillas y viajes para abortar. Nuevamente, es una opción personal, de convicciones propias. Esta Ley, si se aprueba, no obliga a quien tenga convicciones respecto de que ese embrión es una vida desde la concepción. Eso es respetable, pero ¿por qué todos deben pensar como un religioso? La libertad es eso. Cada cuál debe asumir sus decisiones y las entidades religiosas deben advertir, están en su derecho, pero no pueden decidir por las personas. ¿Cuánta falta hace un poco de democracia en las Iglesias?
Un cuarto elemento en esta reflexión es que la sociedad cuando fue a elecciones decidió por cambios profundos. Se habla de una refundación social, lo que no es malo en sí mismo. Esto porque el modelo que nos rige, quiérase o no, fue impuesto a sangre y fuego. Se impuso por las armas y una dictadura militar. No se le preguntó a nadie si quería un modelo así. Si bien hay que reconocer que el modelo liberal trajo un avance en la infraestructura y tecnología y en la vida material de las personas, también hizo que las riquezas del país quedarán en manos extranjeras y en unos pocos que se hicieron muy ricos a costa del sacrificio del pueblo. Creó una mentalidad competitiva e individualista que, en vez de hacer que el mérito fuera el eje del progreso, lo fueran los “pitutos” y la especulación financiera. La creación de entidades que lucran con el esfuerzo de todos, finalmente, retribuyen sólo a unos pocos. Esa realidad generalizada, que ha permitido los guetos en nuestra sociedad ha hecho que los jóvenes se hayan levantado y producido movimientos sociales con demandas justas. Es evidente que no siempre los buenos deseos están acompañados de buenos proyectos. Las intenciones han sido buenas, las formas son discutibles en algunas áreas, pero nada que no se pueda mejorar.
En resumen, estamos enfrentado una nueva sociedad. Hay una nueva manera de ver el mundo mucho más empoderado y menos religioso. Esta es una realidad que la iglesia debe enfrentar. Pero uno debiera esperar que quienes dicen tener una fe, una creencia, independiente de algunas leyes que regulan aspectos que son meramente decisiones personales, se esperaría que en los momentos críticos, en que la ley les permite acceder al uso de ella, no lo hicieran y dieran así ejemplo y consistencia con su convicción. Pero, otra cosa en con guitara, dice el dicho popular. Habrá que ver si ello, en su minuto, es así.
Aprendamos a discutir sobre temáticas difíciles y, en el Congreso, debemos respetar las mayorías. Cierto que es, en lo ideal, los acuerdos sean mayoritarios. Pero las mayorías están para ejercerse. No para que sean sólo un saludo a la bandera. No es la Nueva Mayoría la culpable que la Oposición no tenga más diputados o senadores. No se olviden algunos que el presidente Allende tuvo un Congreso en contra cuando fue gobierno. Hoy Michelle Bachelet tiene uno a favor y con Binominal, ¡Qué paradoja! Eso es la democracia y debemos respetarla.
Finalmente, la fe, es algo personal que se ejerce según las convicciones dogmáticas de cada uno. Desde su verdad y su vivencia. Si deseamos que se respete nuestra fe, respetemos también a aquellos que no la tienen. Cada cual, en su minuto, responderá de sus decisiones.
Saludos a todos.


Eduardo Neira Miranda


jueves, 5 de febrero de 2015

La mujer al pastorado

Por Eduardo Neira M.

Acabo de escuchar un mensaje en que justifica que la Mujer no puede ejercer el oficio de pastor. Es interesante escuchar éste tipo de reflexiones que, como es normal, parten por una muy mala exégesis.
 Cuan penoso es ver que hay algunos que diciéndose maestros de la palabra, la utilizan para sus propios fines y posturas. La Biblia como palabra de Dios es una visión del mundo que, en realidad, no está casada con ninguna postura. Quizás por ello es que hay tantos dogmatismos que dicen fundarse en ella. Como dijo un hermeneuta, la Biblia siempre será el campo de batalla de las interpretaciones, una para ser ratificadas y otras para ser descalificadas.
La primera aseveración que hace éste predicador, es que Dios hizo al hombre a su imagen y desde allí postula que el representante de Dios es el varón. Lamentablemente la palabra que utiliza es un adjetivo que en el hebreo es traducible por ser humano. Dios no hizo al género masculino, sino que en la reflexión del autor en el verso 1,27 del Génesis, explicita el autor bíblico que éste “hombre” fue creado como varón y hembra. En ello queda implícito que la mujer es tan representante de Dios como el varón en la tierra. 
Otro elemento que no debemos olvidar, es que estamos en presencia de un escrito dogmático. Es decir, muestra una cultura puramente machista de oriente antiguo que es radicalmente diferente a nuestra cultura occidental.  Quizás sea por ello que en nuestras iglesias los déspotas masculinos de poder se sientas tan protegidos por el texto bíblico y hagan de él como palabra de Dios su bastión para ejercer el dominio de conciencias de sus feligreses.
Volvamos al tema. En la epístola a Timoteo el autor bíblico se siente interpelado a escribir que el que desea obispado (episkopos) buena obra desea (1Tim 3,1) Si bien el contexto sigue siendo masculino, no podríamos decir que la mujer, por ser creación de Dios, no desee servir a Dios desde un obispado o pastorado. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Acaso sólo el varón está en condiciones de ser representante de Dios. Ciertamente hay roles que cada uno debe asumir como género, pero en nuestra cultura occidental, en que la mujer ha ganado espacios sin dejar de ser mujer (salvo un grupo minoritario) ellas han demostrado que están capacitadas para ejercer oficios que pensábamos estaban radicados sólo en el género masculino. No entraré a debatir quien lo podría hacer mejor o peor. Simplemente digo que el primer argumento dado por este predicador para justificar el no ingreso de la mujer al pastorado carece de fundamento desde la exégesis.
Un apunte final. Dios creo al hombre y la mujer en las mismas condiciones. Pero no debemos olvidar que es Él quien coloca el anhelar y el hacer por su buena voluntad como dice la Escritura. Si es Dios el creador de ambos, y es quien provoca el llamado al oficio pastoral, pregunto ¿podría Dios mismo no conceder el mismo derecho a desear un oficio tan especial y noble a su creación? El tema es de interpretación siempre, pero mi respuesta a ello, en justicia, sería que ambos, hombre y mujer tienen el mismo derecho a desear un ministerio tan especial. Otra cosa es si este llamamiento al pastorado de un hombre es exportable a su esposa o viceversa. Pero esta será materia de otra reflexión.
Dios les bendiga

jueves, 29 de enero de 2015

No sé que Pensar

“El rey Herodes oyó todo lo que estaba sucediendo y no sabía qué pensar…”
Lucas 9, 7
(Traducción Biblia de América)

En la actualidad, hemos sido testigos de una infinidad de teorías, posiciones políticas y religiosas, y sobre todo de actuares de diferentes personeros que distan mucho de lo que uno esperaría sucediera.
La frase que nos convoca, es la apreciación de Lucas y, probablemente del entorno de rey Herodes de lo que sentía en ese momento histórico. Este comentario, a mi juicio no es nuevo. En la actualidad veo como muchas de las personas que nos escuchan tienen ese mismo sentimiento: no saber qué pensar.
Lo más sano a la luz de las Escrituras es esperar aquello que dice. No podríamos esperar otra cosa. Claro, si ésta es interpretada de manera correcta, sana y transparente si tintes dogmáticos. Por ello, es que ciertas actuaciones de un pastor en nombre de los evangélicos, me parece deja mucho que desear.
No estoy en contra del discurso del pastor, sino más bien en contra de la forma en que realiza su discurso. Si declaramos que deseamos respeto y consideración, lo mismo debemos expresar a los otros, aun cuando no compartamos sus opiniones y su forma de vida. Las mismas actuaciones de Jesús nunca fueron en contra de los pecadores, a ellos les llevo un mensaje de cambio y sanidad para salvación. Sin embargo, fue muy crítico en cuanto al quehacer de los que se decían enviados de Dios o buen representantes de él en las cátedras y los Templos.
Es por esta razón que veo a muchos que se preguntan, sino aún más cuestionan irónicamente el hecho que se diga pastor y que el mensaje de Jesucristo sea juicio. El evangelio, como lo presenta Lucas es un mensaje para todo el pueblo… y todo refiere a cada ser humano, hombre o mujer, no importando su condición de pecado. Esta condición sólo tomara relevancia el día del juicio final. Sin embargo, si esperamos la venida del Señor, como hace veintiún siglos, hay cosas que deben suceder.
No debemos olvidar, lo que algunos por falta de conocimiento lo hacen, que el cristianismo primitivo surgió y sobrevivió en una época en que las libertades humanas eran mayores que las actuales. Basta solo leer las cartas de Pablo para darse cuenta de cómo se vivía en aquella época, o bien, adentrarse en los libros de historia de la época para comprender que nuestra sociedad es mucho menos abierta de lo que era en aquella época. Pareciera que viene el caos para algunos y son embargo, el caos está en el desprestigio que se le da al cristianismo por parte de los que deben pregonar un mensaje de perdón y salvación para el ser humano por parte de Dios en Jesucristo.
La ley de Unión Civil se aprobó. ¿A alguien le parece extraño que se aprobara? O la Iglesia tiene poco poder de oración, o bien, son los sucesos necesarios en los cuales la historia camina hacia su destino: La segunda venida.

Dios le bendiga.