jueves, 5 de febrero de 2015

La mujer al pastorado

Por Eduardo Neira M.

Acabo de escuchar un mensaje en que justifica que la Mujer no puede ejercer el oficio de pastor. Es interesante escuchar éste tipo de reflexiones que, como es normal, parten por una muy mala exégesis.
 Cuan penoso es ver que hay algunos que diciéndose maestros de la palabra, la utilizan para sus propios fines y posturas. La Biblia como palabra de Dios es una visión del mundo que, en realidad, no está casada con ninguna postura. Quizás por ello es que hay tantos dogmatismos que dicen fundarse en ella. Como dijo un hermeneuta, la Biblia siempre será el campo de batalla de las interpretaciones, una para ser ratificadas y otras para ser descalificadas.
La primera aseveración que hace éste predicador, es que Dios hizo al hombre a su imagen y desde allí postula que el representante de Dios es el varón. Lamentablemente la palabra que utiliza es un adjetivo que en el hebreo es traducible por ser humano. Dios no hizo al género masculino, sino que en la reflexión del autor en el verso 1,27 del Génesis, explicita el autor bíblico que éste “hombre” fue creado como varón y hembra. En ello queda implícito que la mujer es tan representante de Dios como el varón en la tierra. 
Otro elemento que no debemos olvidar, es que estamos en presencia de un escrito dogmático. Es decir, muestra una cultura puramente machista de oriente antiguo que es radicalmente diferente a nuestra cultura occidental.  Quizás sea por ello que en nuestras iglesias los déspotas masculinos de poder se sientas tan protegidos por el texto bíblico y hagan de él como palabra de Dios su bastión para ejercer el dominio de conciencias de sus feligreses.
Volvamos al tema. En la epístola a Timoteo el autor bíblico se siente interpelado a escribir que el que desea obispado (episkopos) buena obra desea (1Tim 3,1) Si bien el contexto sigue siendo masculino, no podríamos decir que la mujer, por ser creación de Dios, no desee servir a Dios desde un obispado o pastorado. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Acaso sólo el varón está en condiciones de ser representante de Dios. Ciertamente hay roles que cada uno debe asumir como género, pero en nuestra cultura occidental, en que la mujer ha ganado espacios sin dejar de ser mujer (salvo un grupo minoritario) ellas han demostrado que están capacitadas para ejercer oficios que pensábamos estaban radicados sólo en el género masculino. No entraré a debatir quien lo podría hacer mejor o peor. Simplemente digo que el primer argumento dado por este predicador para justificar el no ingreso de la mujer al pastorado carece de fundamento desde la exégesis.
Un apunte final. Dios creo al hombre y la mujer en las mismas condiciones. Pero no debemos olvidar que es Él quien coloca el anhelar y el hacer por su buena voluntad como dice la Escritura. Si es Dios el creador de ambos, y es quien provoca el llamado al oficio pastoral, pregunto ¿podría Dios mismo no conceder el mismo derecho a desear un oficio tan especial y noble a su creación? El tema es de interpretación siempre, pero mi respuesta a ello, en justicia, sería que ambos, hombre y mujer tienen el mismo derecho a desear un ministerio tan especial. Otra cosa es si este llamamiento al pastorado de un hombre es exportable a su esposa o viceversa. Pero esta será materia de otra reflexión.
Dios les bendiga

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